El chamamé es una manifestación cultural que comprende un estilo de música y danza propios de la provincia de Corrientes y el nordeste de Argentina. Ha desempeñado un papel relevante en la evolución cultural del litoral argentino. Data del siglo XVI, y existe controversia sobre su origen, ya que si existen distintas opiniones y vertientes, ninguna de ellas puede ser comprobada de forma histórica. De todas las hipótesis sobre su origen, la tesis más extendida es la del origen guaranítico.
Está considerado actualmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la provincia de Corrientes y de la Nación Argentina, y goza del mismo tratamiento en el sur y centro de Brasil, en especial en los estados de Rio Grande del Sur y Mato Grosso del Sur, donde la ley estadual 3.837 establece el 19 de septiembre como Día del Chamamé.
Argentina,. Se ejecuta tradicionalmente con guitarra, violín y bombo legüero.
Es bailada por parejas que danzan de a dos, en grupo, con rondas y vueltas.
Rítmicamente, compás de 6/8, y algunos sostienen que es una danza monorrítmica en 3/4, mientras que otros sostienen que es una danza birrítmica o poliritmica, con la melodía en 6/8 y la base instrumental en 3/4.
Vestimenta para bailar chacarera
Femenina: zapatos de cuero con tacón mediano. Falda con mucho vuelo y adornado con amplios volados aplicados. Peinado en una o dos trenzas sueltas.
Masculina: botas acordonadas con o sin espuelas. Bombacha y chaqueta típica, Camisa, cualquiera, blanca o de color, faja, tirador con rastra, o cinta ancha con bolsillos. Pañuelo de seda al cuello con las puntas a media espalda. Sombrero de copa baja, con barbijo, de colores grises, negros o marrón. Cuchillo a la cintura.
La zamba es un género musical bailable típico de las provincias del Norte de Argentina. Fue propuesta como danza nacional de Argentina.
Algunas de las zambas más conocidas
(en orden alfabético)
Agitando pañuelos (Hermanos Ábalos) Alfonsina y el mar (letra: Félix Luna, música: Ariel Ramírez), 1969 Al jardín de la República (Virgilio Carmona) Aleluya santiagueña (Julio Argentino Jerez) Angélica (Roberto Cambaré) Añoralgias (Les Luthiers) Barro tal vez (Luis Alberto Spinetta), escrita cuando el autor tenía 15 años. Blanco y azul (cantada por Mercedes Sosa) Balderrama (letra: Manuel J. Castilla, música: Gustavo »Cuchi» Leguizamón), 1969 Campana de palo (aire de zamba) (María Elena Walsh), 1971 El Arte de querer (Marcelo Flores) El Paraná en una zamba (letra: Jaime Dávalos, música: Ariel Ramírez) Guitarrero (letra y música: Carlos Di Fulvio), 1958 Juan Panadero (letra: Manuel J. Castilla, música: Gustavo »Cuchi» Leguizamón La añera (letra: Atahualpa Yupanqui, música: Nabor Córdoba) La atardecida (letra: Manuel J. Castilla, música: Eduardo Falú) La López Pereyra (Artidorio Cresseri), 1901
La Serenata
a Cafayate es el festival folklórico más importante de la Provincia de Salta y
uno de los más destacados del país. Se realiza a mediados del mes de febrero en
la ciudad de Cafayate, en el corazón de los Valles Calchaquies. El escenario de
este festival llamado Payo Solá, está ubicado en la Bodega Encantada, en el
centro de Cafayate.
Historia
El evento comenzó a principios de la década de 1970. Eran “los tiempos de un Cafayate romántico, cantor y enamorado de las puras bellezas de la música”. La figura creadora del encuentro fue Don Arnaldo Etchart (padre), un entusiasta animador de itinerarios, que partían desde su residencia “La Florida” y que concluían “en el amanecer de un nuevo día en el balcón de alguna moza del lugar”. Así en 1974, y con esa mística se realizó por primera vez el festival “Serenata” en Cafayate, que reemplazó las frustradas fiestas de la Vendimia. Entre los objetivos de quienes lo promovieron el evento debía ser “un regalo musical, un homenaje al laborioso pueblo cafayateño y, por extensión, a toda la población vallista”. Pero desde 1976, la Serenata a Cafayate, se ubicó en el ámbito natural de una vieja bodega, la que actualmente se denomina “La Bodega Encantada”. Según los cafayateños cuando llega febrero la bodega “pone en libertad los duendes de la guitarrería, las dormidas esencias de la canción que se esparcen por todo el Valle como la convidadora señal del tiempo de la Serenata”. En la actualidad la fiesta es promovida por los habitantes y bodegueros, como un homenaje a la laboriosidad del pueblo y del valle, un regalo de los lugareños y que recoge la tradición serenatera. Históricamente la Serenata a Cafayate duraba tres noches, en 2008 la Comisión Organizadora del festival decidió extenderla a seis jornadas y así se mantuvo durante cuatro años. En 2012 nuevamente, por conveniencia, fue de tres noches. En 2011 se remodeló completamente el escenario Payo Solá y se construyeron nuevos camarines y salas de prensa para los artistas. Desde hace más de 15 años, en la última jornada actúa el Chaqueño Palavecino quien sube al escenario recién a la madrugada y extiende su show, aproximadamente, hasta las 8 horas del día domingo, esto se ha convertido en un clásico de la Serenata que nadie se quiere perder. Durante esos tres días Cafayate se viste de fiesta, de alegría, de canto y de carnaval; y cuando llega la noche todos esperan el grito convocante «¡ALEGRATE CAFAYATE!» porque esa es la señal de que la fiesta ha comenzado.
El Festival
Nacional e Internacional de la Doma y Folklore de Jesús María es un evento de
jineteada que convoca a intérpretes de música folclórica y jinetes que realizan
destrezas y tareas rurales. Es el encuentro más renombrado de Argentina (y tal
vez de Sudamérica), referido a esta temática. En 2017, el Estado Argentino le
otorgó la denominación Marca País (esto significa que este festival es sinónimo
de República Argentina en todo el mundo (una calificación equivalente a la de
Denominación de Origen Controlada o DOC).
Este
festival se realiza en la ciudad de Jesús María (localidad ubicada a 50 km al
norte de la ciudad capital de la provincia de Córdoba), en un anfiteatro
llamado Anfiteatro José Hernández. El mismo tiene forma oval en sentido este –
oeste, contando con un escenario ubicado en el sector norte, donde actúan
solistas y grupos de folklore, y un campo de jineteada que posee corrales de
encierre en el sector oeste, y tres palenques en el sector este. En este predio
se realizan tareas y destrezas gauchas habituales del campo argentino. Todo el
complejo está circunscripto por gradas en las que se ubica el público
asistente, convenientemente.
El festival
se desarrolla ininterrumpidamente desde el año 1966 durante la primera mitad
de enero, y se desarrolla a lo largo de diez noches consecutivas e
ininterrumpidas, combinando la destreza de la jineteada, la exhibición de habilidades
gauchas, la música folklórica, danzas típicas y la degustación de platos
típicos de la cocina criolla. El encuentro, además, no se circunscribe a las
actividades que se desarrollan dentro del predio de la jineteada, sinó por el
contrario, existen un sinnúmero de actividades en las calles de la ciudad de
las que se puede participar: feria de ropa, utensilios, comidas criollas,
peñas, escuchar grupos de folklore, etc. Es un festival multitudinario al que
asistieron, en 2007, más de 400.000 personas, entre los que concurren al
anfiteatro y los que visitan las peñas y la feria de artesanías.
La Historia
del Festival
En el mes
de mayo de 1965, la Cooperadora de la Escuela N°1.er Teniente Morandini de
Jesús María, tenía la imperiosa necesidad de recaudar fondos para solventar la
atención de los niños. Así, realiza una reunión el 19 de mayo de ese mismo año.
En la misma, Juan Manuel Corrales sugiere realizar un Festival de
trascendencia. Varias fueron las opiniones sobre cómo realizarlo, pero fue la
idea propuesta por Enrique Jarbas Pereyra la que fue aprobada por unanimidad:
Realizar un festival de doma Y FOLKLORE.
Convencidos
de la relevancia que tendría el evento y teniendo en cuenta que la región donde
se encontraban era netamente ganadera, el Sr. José R. Castillo, tiene la idea
de invitar a todas las Cooperadoras de las Escuelas de Jesús María.
Inicialmente se sumaron solo 10 Cooperadoras, luego se fueron adhiriendo otras de Colonia Caroya y de Colonia Vicente Agüero, conformando así un grupo de 20 escuelas y que se denominó, Unión de Cooperadoras Escolares. La Comisión Directiva estaba presidida por Juan Manuel Corrales. El trabajo mancomunado de todas las voluntades logró llevar adelante, el 1° Festival de Doma y Folklore que se realizó, en enero de 1966, obteniendo un éxito rotundo. El maestro de ceremonias, Ricardo Smider, junto a la animadora Lisa Ferrer y los locutores Ulises Guerreri y Carlos de Negri supieron entretener a un público asistente de 45.000 personas. La cartelera artística estaba conformada por Los Cantores de Quilla Huasi, Alberto Merlo, Los de Córdoba, Los del Suquía, Héctor Roca, Jorge Cafrune, El Chango Nieto y Abel Figueroa entre otros. Por su parte, el espectáculo de la doma, contaba con el animado relato de Raúl Romanutti, un conocido y renombrado apellido ganadero de la región. El resultado, una recaudación de $ 7.643.700 de la moneda nacional vigente y que en ese momento, cumplió con creces el objetivo planteado. Con el paso de los años, estos sueños fueron convirtiendo al Festival en el espectáculo más grande de América en su género, atrayendo en cada edición a más de 300 mil espectadores que viven esta fiesta popular, además de un sinnúmero de televidentes y radioyentes que lo siguen desde sus hogares en todo el país y el mundo.
El Festival
Nacional de Folclore de Cosquín es el festival más importante de música
folclórica de Argentina.
Debido a su
origen, la Novena por la Virgen del Rosario (patrona de la ciudad), el Festival
dura nueve noches y se realiza en la última semana de enero, en la ciudad de
Cosquín, en el turístico Valle de Punilla de la provincia de Córdoba. La
tradición acostumbra a hacer referencia a las Nueve Lunas de Cosquín (o Nueve
Lunas Coscoínas).
El
escenario de este festival, llamado Atahualpa Yupanqui, se halla situado en la
gran plaza Próspero Molina (Plaza Nacional del Folklore) de la ciudad de
Cosquín.
Historia
La primera
edición del Festival de Cosquín se realizó entre el 21 y el 29 de enero de 1961
sobre la ruta nacional 38 cortando la misma con un escenario de material. La
iniciativa provino de un grupo de habitantes de la ciudad, que decidieron
organizar un espectáculo folclórico durante las vacaciones de verano, con el
fin de promover el turismo e incentivar la economía local.
En los años 1960 y 1970, el Festival de Cosquín desencadenó un «boom del folclore», por referencia a la música característica del denominado «Interior» de la Argentina, es decir de todo el país con excepción de la Ciudad de Buenos Aires (cuya música típica característica ha sido tradicionalmente el tango). Cosquín impulsó una renovación de la música folclórica de gran alcance popular, especialmente entre los jóvenes, que tuvo su correlato en toda Argentina, y que ha persistido en el gusto musical argentino desde entonces. En esa época inicial se destacaron Atahualpa Yupanqui, Ariel Ramírez, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa y se dieron a conocer Mercedes Sosa y Horacio Guarany entre otros que también supieron constituir el Nuevo Cancionero de los 1960.
Jorge
Antonio Cafrune (El Carmen, provincia de Jujuy, 8 de agosto de 1937 –
Benavidez, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1 de febrero de 1978), el
Turco, fue uno de los cantantes folclóricos argentinos más populares de su
tiempo, además de un incansable investigador, recopilador y difusor de la
cultura nativa. Padre de Yamila Cafrune, Victoria Cafrune, Zorayda Delfina
Cafrune, Eva Encarnación Cafrune, Facundo Cafrune y Macarena Cafrune.
Biografía
Jorge
Antonio Cafrune Herrera nació en el seno de una familia argentina jujeña de
típicas costumbres gauchescas y antepasados de orígenes árabes, en la que sus
abuelos paternos y maternos eran inmigrantes provenientes de Siria y el Líbano.
Sus padres fueron José Jorge Cafrune y Matilde Argentina Herrera. Recibió el
apodo de «el Turco» tal y como llamaban a su padre, un popular gaucho de la
región que cantaba bagualas y supo protagonizar duros duelos criollos.
Nació en la
finca «La Matilde» de El Sunchal, cerca de El Carmen, provincia de Jujuy. Cursó
sus estudios secundarios en San Salvador de Jujuy mientras tomaba clases de
guitarra con Nicolás Lamadrid. Luego se trasladó con toda su familia a Salta, y
allí conoció a Luis Alberto Valdez, Tomás Campos y Gilberto Vaca, con quienes
formó su primer grupo: Las Voces del Huayra. Con esta formación grabó en 1957
su primer disco de acetato, en la compañía discográfica salteña «H. y R.». En
esa época fueron «descubiertos» por Ariel Ramírez, quien los convocó para
acompañarlo en una gira por Mar del Plata y varias provincias. Luego Cafrune y
Valdez fueron convocados al servicio militar obligatorio y el grupo alternó su
formación original con reemplazos de José Eduardo Sauad y Luis Adolfo
Rodríguez. Estos nuevos integrantes formarían parte de la formación que ese
mismo año grabó un disco de 12 temas para el sello Columbia. Más tarde serían
convocados para grabar un segundo disco para la misma compañía, pero
desacuerdos entre los integrantes llevaron finalmente a la disolución del
grupo.
Ante una
nueva convocatoria de Ramírez, Cafrune junto a Tomás Campos, Gilberto Vaca y
Javier Pantaleón, forman un nuevo grupo, «Los cantores del Alba» . Luego de esa
presentación, Cafrune decide continuar su camino en solitario y abandona el
nuevo grupo. En esta nueva etapa debutó en 1960 en el Centro Argentino de la
ciudad de Salta para emprender inmediatamente después una larga gira que lo
llevaría por las provincias de Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires.
Ante una tibia recepción en la Capital argentina, donde no consiguió lugar ni
en radio ni televisión, decidió continuar la gira por Uruguay y Brasil. En el
primero lograría su debut televisivo, en el Canal 4 del país oriental.
En 1962
regresa a Capital y contacta a Jaime Dávalos, que tenía un programa de
televisión. Este le dice que debería probar suerte en el Festival de Cosquín.
Cafrune viaja a la ciudad cordobesa y consigue un lugar para actuar fuera de
cartel, consagrándose por elección del público como primera revelación. Luego
vendría el primer disco en solitario y la consagración definitiva con nuevas
presentaciones en radio, televisión y teatros, además de largas giras en las
que siempre prefería los pueblos pequeños a las grandes ciudades. Fue en uno de
esos pueblitos, Huanguelén, en la provincia de Buenos Aires, donde conoció y
promovió a un joven cantor llamado José Larralde. En este período también
siguió presentándose cada año en Cosquín y allí, en 1965, sin conocimiento de
la organización presentó a una cantante tucumana llamada Mercedes Sosa.
En 1967
presenta la gira «De a caballo por mi Patria», en homenaje al Chacho Peñaloza.
En esta gira Cafrune recorrió el país al estilo de los viejos gauchos, llevando
su arte y su mensaje a todos los rincones. Sus objetivos también incluían
captar los paisajes a través de la fotografía y la filmación de cortometrajes
televisivos, además de la recopilación de datos sobre las formas de vida,
costumbres, cultura y tradición de las diversas regiones. La gira fue ruinosa
para su economía, pero fue un gran éxito si se tienen en cuenta los verdaderos
objetivos que se habían propuesto.
Entre 1972
y 1974, Jorge Cafrune formó un dúo con el niño Marito (1960-) con quien grabó
discos e hizo varias giras por el país, España y Francia.
Al
finalizar esta gira, Cafrune fue convocado para integrar unas comitivas
artísticas argentinas que visitaron los Estados Unidos y España. El éxito en la
península Ibérica fue fabuloso, y Cafrune llegó a radicarse allí por varios
años, formando familia con Lourdes López Garzón. Su retorno al país fue en
1977, cuando falleció su padre. Eran tiempos difíciles para la Argentina, ya
que el gobierno de Isabel Perón había sido derrocado y estaba en manos de la
dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla. A diferencia de otros
artistas comprometidos, que se exiliaron cuando comenzaron las amenazas y las
prohibiciones, Cafrune reconocido por su afinidad al Peronismo, decidió
quedarse y seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: cantar y opinar cantando y
haciendo. Fue así que en el festival de Cosquín de enero de 1978 cuando su
público le pidió una canción que estaba prohibida, Zamba de mi esperanza,
Cafrune accedió argumentando que «aunque no está en el repertorio
autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar». Según un testimonio
de Teresa Celia Meschiati eso fue demasiado para los militares, y en el
trístemente célebre centro de concentración clandestino cordobés de La Perla,
el entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva opinó que “había que
matarlo para prevenir a los otros”.
El 31 de enero de 1978, a modo de homenaje a José de San Martín, Cafrune emprendió una travesía a caballo para llevar desde Plaza de Mayo hasta Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador, un cofre con tierra de Boulogne-sur-Mer, lugar de su fallecimiento. Esa noche, a poco de salir, fue embestido a la altura de Benavídez por una camioneta Rastrojero conducida por un joven de 19 o 20 años, Héctor Emilio Díaz. Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche. Si bien se cree que se habría tratado de un asesinato planificado por parte de la dictadura militar y ordenado por coronel Carlos Enrique Villanueva, el hecho nunca fue esclarecido completamente y quedó solo como un accidente.
Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo12(Las Garzas, Santa Fe,
15 de mayo de 1925 – Luján, Buenos Aires, 13 de enero de 2017), de nombre
artístico Horacio Guarany (pronunciado /guaraní/), fue un cantor, compositor y
escritor argentino, ganador del Premio Konex de Platino en 1985 como el más
importante cantante masculino de folklore de la historia en Argentina.
Primeros años
Su padre, Jorge Rodríguez, era un indígena oriundo de la
provincia de Corrientes, y su madre, Feliciana Cereijo de Rodríguez, una
inmigrante española nacida en León.
Su padre trabajaba como hachero de la empresa británica La
Forestal cuando el 15 de mayo de 1925, cerca de Guasuncho o de Intillaco, en
pleno monte del Chaco Austral, nació el antepenúltimo de 14 hermanos, Eraclio
Catalín, aunque fue anotado en la cercana localidad de Las Garzas, en el
departamento General Obligado, y quien pasaría su infancia en Alto Verde,
distrito que actualmente forma parte de la ciudad de Santa Fe.
De niño gustaba de la música, del canto, y aprendió a
guitarrear con el maestro Santiago Aicardi. En 1943 viajó a Buenos Aires a
intentar con el canto. Vivió en una pensión, y cantaba en el barrio porteño de
La Boca, en el boliche La Rueda, sobreviviendo. Trabajó luego embarcado de
cocinero, y también como foguista.
Debut
Se inició con la Orquesta de Herminio Giménez, cantando
música paraguaya y en idioma guaraní.3En 1957 debutó en Radio Belgrano de
Buenos Aires, consiguiendo que su interpretación de «El mensú» (de los hermanos
Ramón Ayala y Vicente Cidade), se difundiera en las estaciones de radio.
Fue pionero del Festival Nacional de Cosquín en 1961, y fue
un clásico, año tras año con conocidas composiciones como «Guitarra de
medianoche», «Milonga para mi perro», «La guerrillera», «No sé por qué piensas
tú», «Regalito» o «Si se calla el cantor».
Muchas de sus célebres composiciones musicales acompañaron
las letras del gran poeta tucumano Juan Eduardo Piatelli, canciones como
«Canción del perdón» o «No quisiera quererte», entre tantas otras.
Carrera
Después del derrocamiento de Juan Domingo Perón se afilió al
Partido Comunista, durante la dictadura autodenominada Revolución Libertadora
de Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, solía decir que pertenecía
«al glorioso Partido Comunista», lo que le trajo complicaciones.4
En 1972 filmó su primer largometraje Si se calla el cantor,
con Olga Zubarry, sobre el triunfo de un cantante luego de malas experiencias.
En 1974, dirigido por el mismo director Enrique Dawi, filmó
La vuelta de Martín Fierro, con Onofre Lovero, un relato de la vida de José
Hernández y de su obra.
Durante el mismo 1974 recibe amenazas de muerte, atentados
con bombas, de parte del grupo parapolicial Triple A (Alianza Anticomunista
Argentina), es conminado a abandonar el país en 48 horas, y en diciembre debe
exiliarse, primero en Venezuela, luego en México y finalmente en España.
La dictadura militar hace desaparecer todos sus discos,
además de censurar la difusión de algunas canciones como «La guerrillera» o
«Coplera del prisionero», entre otras.5 Retorna en diciembre de 1978, y el 20
de enero de 1979 le ponen una bomba en su casa de la calle Manuel Ugarte, en
Buenos Aires; decidió permanecer en Argentina, aunque debió realizar
espectáculos sólo en el interior del país.
Con el retorno de la democracia, en diciembre de 1983,
vuelve a brindar recitales y presentaciones televisivas. En 1989 apoyó la
candidatura presidencial de Carlos Saúl Menem, que era su amigo personal.
Afirmó haberle dicho: «Carlitos, yo sé que vos no nos vas a defraudar», y que
de ahí salió la frase publicitaria que promovió a este político, pero en
reiteradas ocasiones Guaraný aclaró que no fue menemista ni apoyó las medidas
liberales de los años noventa.
En 1987 actuó en la Fiesta Nacional de la Tradición Frente
al Mar en Miramar (Provincia de Buenos Aires).
En 1989 adquirió una finca en Luján, llamada Plumas Verdes,
según explicación del propio artista en su libro de memorias (Memorias del
cantor), llamada así porque queda «en el regocijo del loro», con mucha arboleda
añosa y frutales. Siguió con su arte y oficio de cantar y de escribir aunque el
24 de octubre de 2009 dio su último recital en el Luna Park, pero sólo se
despidió de aquel local que lo viera más de veinte veces lleno en su carrera.
En febrero de 2012 realiza una tetralogía contando su vida en forma musical en
el Teatro ND Ateneo de Buenos Aires, con cuatro conciertos.
En 2007 filma El grito en la sangre, dirigido por Fernando
Musa y actuando junto a Abel Ayala, Florencia Otero y Roberto Vallejos. La
película está basada en la novela Sapucay, del propio Guarany.
En 2013 recibe un premio del Congreso de la Nación
Argentina.
En 2014 recibe el Premio Konex a la trayectoria.
Fallecimiento
El viernes 13 de enero de 2017 muere a causa de un paro cardiorrespiratorio, a la edad de 91 años, en su casa de Luján. Sus restos fueron sepultados al día siguiente en el Jardín de Paz Oeste.
Los Manseros Santiagueños es un conjunto folclórico argentino que surgió como dúo vocal en el año 1959, formado por Leocadio del Carmen Torres y Onofre Paz que son los fundadores del conjunto. Tiempo más tarde Carlos Carabajal y Carlos Leguizamón se unirían y los cuatro se conformarían definitivamente como conjunto folclórico integrado por tres guitarras y un bombo.
Pasaron también por su formación conocidos cantores folclóricos como Cuti Carabajal.
En 1963 grabaron su primer disco de larga duración y se consagraron de a poco como toda una referencia del folclore santiagueño.
En 1967 los Manseros Santiagueños realizan su primera actuación en el Festival de Cosquín, permanentes presentaciones en el país, giras por el exterior, la grabación con un ídolo del momento Leo Dan, de “Santiago Querido”, la obtención del “Disco de Oro” por sus ventas, etc.
Durante varios años Los Manseros fueron cambiando de integrantes como Valentín Campos, Domingo Rojas y Manuel Jaime. Entre sus temas de variados ritmos folclóricos, se destacan principalmente todos aquellos que son claramente de su terruño, poblado de chacareras, gatos y escondidos. En el año 2005 Leocadio del Carmen Torres sufre una enfermedad que le impidió seguir cantando junto a Los Manseros y el conjunto se mantuvo como un trío hasta fines del año 2006 cuando se incorpora al conjunto Martín Paz quien es hijo de Onofre Paz. Nico Erazo también participó pero no se lo tomó en cuenta.
El 29 de agosto de 2016, falleció Guillermo Reynoso, apodado ‘Fatiga’. Tienen una basta trayectoria. Próximos a cumplir 60 años de carrera en 2019. El día sábado 25 de febrero de 2017, en Las Arrias, provincia de Córdoba, en una actuación que estaban llevando a cabo en el Festival del Carbón, al finalizar uno de sus clásicos temas, Onofre Paz insulta y despide a su hijo Martín provocando un escándalo en pleno espectáculo. El día 7 de abril en de 2017, en capital federal se presenta de forma oficial a Hugo Reynoso (hijo del recordado «Fatiga» Reynoso) como nuevo integrante de los manseros santiagueños.
Miembros
La formación actual está integrada por:
Onofre Paz (1° voz y guitarra base) Alfredo «Alito» Toledo (2.ª voz y 1.ª guitarra) Hugo Reynoso (3ª voz y 2ª guitarra)